lunes, 23 de febrero de 2009

Behind the Scenes - Calzoncillos Rojos de la Suerte

Atesorados en los confines de mi cuarto, hace tiempo no veo a mis calzoncillos rojos de la suerte. Recuerdo que fueron adquiridos en promoción en el pintoresco barrio de flores en agosto de 2005. Tenían ese brillo especial que solo tienen los calzoncillos que han nacido para ser grandes.
En una breve pero intensa trayectoria de casi dos años se he comprobado que los calzoncillos rojos de la suerte tienen un imán tanto para la fortuna y la dicha como para las situaciones chanchas y las propuestas indecentes.
Fueron inaugurados a lo grande, con ocho noches de fiesta continua en Bariloche que les sirvieron como bautismo de fuego. Brindis, hurras, jarras, baldes, toles toles, y fotos íntimas sacadas por papparazzis de turno, han hecho que estos calzoncillos se la crean un poco (no sin razones) y hayan anhelado salir a la luz.
“Quiero conocer el mundo", dijo el calzoncillo, y en la tercer noche venció al Cinturón carcelero, dejándome de pantalanes bajos mientras bailaba un cuarteto.
Luego, el desenfreno. Black Women Nights en Calix, Estriptis en casa de Bin, piletas “Pelopincho” en año nuevo, trenes de TBA, plazas, fiestas de disfraces y otras noches de esas de las que un caballero no debe hablar han dejado huella en el rojo historial de mis calzones.
Nadie hubiera querido ver a semejantes calzoncillos desteñidos y estirados. Por eso, la mejor decisión fue no verlos caer. Los calzoncillos rojos de la suerte han sido guardados, todavía en sus tiempos mozos, en una simpática caja de bombones y gozan actualmente de agradable compañía. Un calzoncillo rojo puede retirarse, pero nunca muere.
Hoy domingo 22 de febrero de 2009, bajo mi bata están los nuevos calzoncillos rojos de la suerte. Es claro que no se espera de ellos las mismas glorias alcanzadas por los originales. Sepan que exigimos más. Se vienen tiempos duros, y todos sabemos que un calzoncillo rojo no debe conformarse con poco.
Dicen que el año 2009 es un año de crisis. Y los orientales dicen que crisis es oportunidad. Y si bien como todo hombre precavido sé temerles, debo reconocer que los orientales son gente sabia. Por algo son tantos. Por algo tienen tantos supermercados orientales con los que levantan guita en pala, mientras el almacenero de la esquina de mi casa ni carbón puede vender. Así que he decidido aprovechar y, si este año hay crisis, tomaré la crisis como un desafío. Con mis calzoncillos rojos de la suerte alcanzaré el éxito.
Pablo Olea, hombre de fe, sabe confiar en el poder del calzoncillo como amuleto y lo mantendrá consigo tanto en situaciones de riesgo como en momentos de prosperidad.
Vuelven los calzoncillos rojos de la suerte, y bien esperamos que traigan consigo el limón y la provenzal de la alegría para esta bondiola asada que es la vida.
Por ellos, propongo un brindis.

LARGA VIDA A LOS CALZONCILLOS ROJOS DE LA SUERTE!

Chin Chin.

2 comentarios:

  1. Larga vida a los calzoncillos rojossss. viva jiji. un besito muy grande Pablín...o caballero de los calzones rojos...que el 2009 no venga con crisis amorosas, ni laborales ni de ningún tipo...Que los 22 vengan con otros calzoncillos rojos para estrenar en tus noches de pasión...para los striptess y tus viajes de TBA...pero los primeros, son los primeros...y lo especiales que fueron, ningún otro podrá tener tanto expléndor. Muakkkkk. te quierooo

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  2. Realmente sobran los motivos para escribir algo en el blog... una persona que escribe tan tan lindo y que tiene libres los miercoles por la tarde, no deberia dejar de escribir por 8 largos meses..
    Voy a cortar la panamericana protestando, por una nuava ley que no permita cosas como esta!

    Te amo..
    =)

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Pobre Perón que, sin manos, no puede escribir comentarios en este apartado.